
El lujo
se percibe a menudo como algo superfluo irrelevante y representa de alguna
forma la antítesis de los principios de la sostenibilidad. Las marcas de lujo como Kering,
LVMH, Burberry o Hermès están
empezando a integrar estrategias sostenibles en la mecánica de sus
negocios; y otras marcas innovadoras emergentes están consiguiendo
fusionar los valores éticos con el diseño inteligente.
Harriet
Quick, señalaba en un artículo de Wallpaper, que
pocas cosas pueden provocar mayor sorpresa en un consumidor que un gigante de
bienes de lujo hablando de responsabilidad
social y de producción sostenible. Inevitablemente, las sospechas de
“lavado de imagen” salen a la superficie. Sin embargo, parece que algo
realmente si está cambiando.
La
demanda de transparencia y sostenibilidad va en aumento. Los resultados se pueden ver en los bolsos
de Gucci ahora elaborados en cuero curtido libre de metales
pesados,...